TEATRO
Viernes, 9. Sábado, 10.
SALA PEREDA. 20:30 h.

L'OM - IMPREBIS
"Don Juan Tenorio"
de JOSÉ DE ZORRILLA

REPARTO:
Don Juan Tenorio, Fernando Gil
Butarelli / Percusión, José Juan Rodríguez
Ciutti, Sandro Cordero
D. Gonzalo, -
D. Diego, Carles Montoliu
Avellaneda, Sergio Gayol
Capitán Centellas / Percusión, Gorsy Edu
D. Luis Mejía, Carlos Lorenzo
Gastón / Violonchelo, David Fernández
Pascual, Nacho Fernández
DĒ Ana de Pantoja, Patricia Martínez
Brígida, Petra Martínez
Lucía, Rita Siriaka
Abadesa / Piano, Cristina Bernal
DĒ Inés, Xus Romero
Tornera / Violín, Amancay Gaztañaga
Escultor / Acordeón, Yayo Cáceres

EQUIPO ARTÍSTICO:
Dirección y versión, Santiago Sánchez
Ayte. Dirección, Maestro de esgrima, Ignacio Fernández
Diseño de vestuario, Sue Plummer
Coordinación de vestuario, Elena Sánchez Canales
Diseño de iluminación, Rafa Mojas / Félix Garma
Diseño de escenografía, Dino Ibáñez
Coordinación musical, Yayo Cáceres
Preparación verso, Concha Doñaque
Diseño gráfico, Minim Comunicación
Coordinación de sonido, Eduardo Espina
Máscaras y marionetas,
Edu Borja

La Obra: “D. Juan Tenorio”

Escrita por un joven romántico (con veintipocos años), en unas cuantas noches y mal vendida en su momento, -lo que hizo que el propio Zorrilla fuera el origen de muchas de las maledicencias sobre la calidad de la obra y sus versos-, se iba a convertir en objeto de gusto del público, trampolín de grandes actores y actrices y pieza de repertorio por antonomasia en el siglo XIX y XX.

Sinceramente creemos que por encima de cuestiones morales, predomina la magnífica carpintería teatral de Zorrilla, el lirismo de sus escenas, textos e imágenes -no olvidemos su amistad “inteligente” con uno de los grandes genios románticos de la época -Verdi- y la multiplicidad de tipos que beben desde la “Commedia dell'Arte” (casos de Buttarelli o Ciutti) hasta el teatro de nuestro siglo de oro (la propia referencia del Convidado de Piedra).

Esa capacidad de asumir lo más teatral de nuestra tradición -en este sentido bastante similar a lo que Cervantes hace en el propio Quijote- lleva a Zorrilla a plantear una obra que contiene momentos hilarantes de “Commedia” o de nuestro teatro de capa y espada: caso de la escena de la Hostería del Laurel o el arranque del segundo acto con la figura de Pascual y el juego de Don Luís para “entrar” en la casa de Doña Ana; las tradicionales tiradas de aventuras -caso de los relatos de D. Juan y D. Luis- sobre sus “hazañas amorosas”: las tradicionales escenas de cartas como la fantástica lectura de Doña Inés en el convento; hasta la cumbre de la escena del sofá donde tras el paralelismo de la escena de amor entre criados -Ciutti y Brígida- llegan unos versos de los que quizás, lo mejor que se pueda decir, es que el público los recita al unísono con los actores.